Roomate mitosis

Parecía que el momento tan esperado nunca iba a llegar, pero el domingo hizo su aparición Gonzalo para tratar de arreglar la red de Londres, a la que ya ha dedicado varios adjetivos (des)calificativos. Así que el domingo yo recogí mis 3 maletas (y bolsas con cosas que no cabían en las maletas), Gon aterrizó, y nos encontramos en el alojamiento temporal de Kings Cross donde estaremos hasta que encontremos un lugar donde establecer nuestro hogar.

Eso ha supuesto decirle adiós a Midsummer Court, mi antiguo piso, donde estuve viviendo tres meses. En las últimas semanas se había producido una “roomate mitosis”, es decir, que las compañeras de piso se multiplicaban y alojaban en el salón. No os asustéis aún. Todo tiene una explicación “razonable”: resulta que Sela, la chica que me estaba alquilando la habitación mientras ella dormía en el salón-cocina, habló por Facebook con otra chica llamada Vaiva que necesitaba un piso donde alojarse. A Sela le dio pena, y le dijo a Vaiva que si quería, se podría alojar en el salón, y mientras ella se iría a  vivir a casa de un amigo – previo pago de unos cuantos cientos de pounds, por supuesto.

Así que Vaiva se instaló en la casa y convivimos, yo en la habitación, ella en el sofá, sin mayores problemas.  Pero un día el amigo que estaba alojando a Sela se debió de hartar y la envió de vuelta al hogar.

Aquí quiero hacer un pequeño inciso. Hace años, un amigo de Toronto publicó en su muro un artículo muy interesante del New York times que habla de cómo nuestra lengua materna modifica nuestra forma de pensar. A diferencia de nosotros, los ingleses no necesitan saber todos los detalles sobre una historia que alguien les cuenta, como por ejemplo el sexo de la persona. Ellos se conforman con saber que tienes un/a professor, y vete tu a saber si es hombre o mujer, no les interesa.

Pues bien, nada más conocer a Sela, me contaba historias sobre sus fines de semana en Londres, que eran muy ajetreados porque comía con a friend, luego quedaba a tomar un café con a friend, luego cenaba con a friend y luego iba de marcha con otr@ friend. Y yo inconscientemente daba por hecho que estaba quedando con amigas suyas, de la universidad o vete tu a saber. Hasta que un día me enteré de que todas esas quedadas eran con desconocidos de una página web de citas on-line. Todos mis esquemas se cayeron, y me di cuenta de cómo había estado aplicando mis prejuicios para rellenar ese vacío de información. Así que, la persona que alojaba a Sela en su casa temporalmente bien podría ser un hombre o una mujer, lo desconozco.

El caso es que Sela volvió al salón, y allí se instaló junto con Vaiva. Os podéis imaginar el bizarro panorama. La tensión iba in crescendo, cualquier movimiento en falso podía hacer que te vieras con un pie fuera de la casa.  Por ejemplo, un día me desperté con una cucaracha en la cama, y al volver de trabajar moví todos los muebles para echar spray anticucas. Al verlo, a una de mis compañeras se le iluminó la cara: ¿Te mudas? –No.

Pero el momento llegó por fin, y ahora estamos Gon y yo instalados al lado de Kings Cross station, con 1 hora y pico de commuting, iniciándonos en la ardua tarea de buscar un hogar. Pero esas son otras historias que serán contadas otro día.

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3 Respuestas a “Roomate mitosis

  1. Imagina la de compis que hubieras tenido en el salón si te hubieras quedado un par de semanas mas!
    Por cierto, esos adjetivos de la red de Londres, no recuerdo haberlos dicho..:P

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